jueves, 29 de mayo de 2014

Oasis. (10/12/12)

Recuéstate, hijo del Sol
en el pecho que se te abre.

Tienes los labios agrietados,
                                             la piel seca.
Escucha el latido de la vida tras los senos blancos
y las costillas rotas.
Observa las rosas brotar desde el corazón
y desgarrar la carne.

Bebe, Escorpión del Desierto
de esta fuente lechosa
tras los iris de los ojos.

Déjate ungir,
lamer, llorar.
La leona mastica tus huesos.

Hijo del Sol,
regocíjate:
La Noche te recibirá siempre
entre sus muslos pálidos.

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