martes, 17 de agosto de 2010

Burden

De mi padre, heredé unos dedos largos y ágiles, útiles y finos: teclas de marfil y cuerdas de metal y nylon se han rendido casi sin oponer resistencia a los deseos de mi música interna, heredé de el también finas membranas en la garganta, una agresividad casi sádica y una melancolía congénita, patológica. De mi madre, heredé una buena memoria, largo cuello y talle fino, pequeños senos para amamantar a mis crías, piernas gruesas para sostenerme cuando mi voluntad se rehúse a hacerlo; un sentido del honor y el deber absolutamente pacatos y pasados de moda, fuera de todo contexto, y un ánimo volátil y una imaginación febril para los malos presagios.

De ellos, también heredé un cuerpo y un alma que no deseaba, una existencia que mas que un regalo o un don, es una maldita carga.

jueves, 12 de agosto de 2010

Mea Culpa

Entre una cosa y otra, al menos aún conservo

una corteza raída en la mirada

la callosa piel pegada a los huesos.

Profundamente cansada, mis tiernas entrañas desean

los pútridos estertores de la vida

y los días se suceden

se suceden

¡Un puto día tras otro!

Unotrasotrotrasotrotrasotro.

(Como pálidos despojos de niebla)

Mi sangre un vino ácido

pisoteadas las uvas en la vendimia del odio,

fermentado en esta vida de pulcritud

y mierda bajo la alfombra.

Mi saliva, congelada y corrupta

alquitrán goteante de las entrañas de la tierra

dejó en tus labios un resquicio de sabor a muerte.

Y mejor, dejaré que tu hables del agua de mi pozo, caliente, oscuro y estrecho.

Soy joven, pero ya en mis cristalizados ojos

no habita ninguna lágrima.

Fuera de mi, para siempre.

los frágiles adornos de muñeca.