El Sol es siempre un anillo luminoso rodeado de tinieblas
en mi mundo de medianoche.
Siempre llueve, lo suficiente para perlar
y alimentar
con tormentas borgoña
(de vino, de sangre)
los evanescentes lirios fantasma
que brotan en mis recuerdos.
En mi mundo de medianoche,
siempre tengo sed
porque el agua se cristaliza en mis manos
y las lágrimas en mis mejillas.
Los labios, morados y rotos.
los dedos de porcelana escarchada.
Hay mariposas, y niños, y trigales inmensos
en mi mundo de medianoche
cuando me tiendo sobre mi lecho de espinas.
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