Cerrada oscuridad,
nado en negra tinta,
con mi fíbula
penetro carne y ojos imaginarios.
Invisibles.
Manos blancas y heladas, hermosas manos
se han abierto paso a través de la tierra
para tomarme.
¡Aire! ¡Necesito aire, o me marchitaré!
¡Aire, para enviarle mi voz a mi madre!
...
Los frutos del Infierno
en la punta de mi lengua.
Semilla roja, rojo nectar,
rojo el sudario que me acompaña al Olvido.
....
La Muerte me ha hecho su Reina.
Y me entrego a él, a sus manos blancas y heladas.
Invierno en la superficie,
primavera en mis entrañas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario