Entre una cosa y otra, al menos aún conservo
una corteza raída en la mirada
la callosa piel pegada a los huesos.
Profundamente cansada, mis tiernas entrañas desean
los pútridos estertores de la vida
y los días se suceden
se suceden
¡Un puto día tras otro!
Unotrasotrotrasotrotrasotro.
(Como pálidos despojos de niebla)
Mi sangre un vino ácido
pisoteadas las uvas en la vendimia del odio,
fermentado en esta vida de pulcritud
y mierda bajo la alfombra.
Mi saliva, congelada y corrupta
alquitrán goteante de las entrañas de la tierra
dejó en tus labios un resquicio de sabor a muerte.
Y mejor, dejaré que tu hables del agua de mi pozo, caliente, oscuro y estrecho.
Soy joven, pero ya en mis cristalizados ojos
no habita ninguna lágrima.
Fuera de mi, para siempre.
los frágiles adornos de muñeca.
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